Ir al contenido principal

Little girl blue

Por alusiones, Señor Cánaves:



Little girl blue (un sueño para Janis Joplin)


Sigo el rastro de lágrimas y de humo
desandando los años
hasta encontrarte donde siempre
sentada mientras fumas con los ojos cerrados
en el porche de la cabaña.
Del interior se fugan voces
indicios de una fiesta inacabable
y algo en tu rostro me asegura
que estás pensando en ese hombre
que hoy comparte contigo besos y marihuana
no sabes si es el hombre de tu vida
o el último aspirante a pasar al olvido.

Yo me acerco asustado
y apenas puedo susurrar te quiero
te quiero Janis Joplin.

Abres los ojos lentamente
el sol último de la tarde
apunta a tu mirada
y descubro un destello una tristeza
como un ruego callado que crece y me desborda
mientras todo se nubla y se me escapa
como en los sueños.






(de Mujeres y otros contratiempos)

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Temporada alta (Ed. Sloper), de Nadal Suau

La globalización, el impacto del turismo en las ciudades y sus habitantes, el consumismo. Pero también la clase media, el elitismo, la estética o el poder. Son tantos los temas sobre los que reflexiona Josep Maria Nadal Suau en Temporada Alta (Ed. Sloper) , y el enfoque del libro es tan particular, que no es de extrañar que todas las reseñas incidan, en mayor o menor medida, en el carácter híbrido del texto, en su originalidad, en cómo en ocasiones emplea los códigos del ensayo, de la autobiografía, de la novela o de la obra histórica. Pero, ¿y su prosa? Es verdad, a estas alturas no debe sorprendernos la prosa de Nadal, hemos leído su trabajo crítico y sabemos hasta qué punto la calidad, el ritmo, la precisión e incluso el juego intertextual son una constante en su escritura. Pero en este texto más largo, por primera vez, podemos comprobar hasta qué punto cada frase, cada idea, conforman una prosa magnífica, y cómo a su vez esa prosa se funde con la estructura, para que el l

Palabras para la presentación de "Mi Berghof particular" (Ed. Baile del sol), de Javier Cánaves

                Como estoy aquí en calidad de primer lector de la novela, de lector anterior a su publicación, me ha parecido pertinente emplear para mi intervención la carta que mandé a Javier al acabar de leer su “Berghof” particular. La encontré por casualidad, cuando estaba dándole vueltas a qué contaros hoy, a cómo hablaros del libro. Y enseguida me di cuenta de que me podía servir, porque creo que traslada lo que sentía justo al terminarla, y puede que eso sea lo que se espera de mí. Así que os leo mi carta a Javier:                   “Buenas, Javi. Antes que nada hay que apuntar dos cosas. Por un lado, siento la necesidad de escribir sobre la novela y eso es muy buena señal. Significa que me ha hecho pensar, y además creo que hay en ella uno (o varios) debates latentes. En segundo lugar, es una novela ambiciosa, posiblemente la más ambiciosa de las que has escrito. Eso es genial y peligroso, porque hay que juzgarla como tal. Creo que, inconscientemente, no empleamos el mis

De "El vol de la cendra" ("El vuelo de la ceniza")

  Quart           Les branques dels arbres veuen passar l'aire lleu: fusta mortal i carícia invisible. Els ocells canten per ningú, i a l'horitzó sembla que les muntanyes hi siguin des de sempre, per sempre. Però no és cert.           No tenen Déu la fusta ni l'horitzó. No té Déu la cendra. Cuarto           Las ramas de los árboles ven pasar el aire leve: madera mortal y caricia invisible. Los pájaros cantan para nadie, y en el horizonte parece que las montañas estén ahí desde siempre, para siempre. Pero no es cierto.           No tienen Dios la madera ni el horizonte. No tiene Dios la ceniza.