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"La noche que espera" (Siltolá)

Gracias a todos. A La Isla de Siltolá por apostar por "La noche que espera" y a todos los que os estáis acercando, prestándole atención. A los críticos que os habéis detenido en él y a los lectores que me hacéis llegar vuestras lecturas. Y los que aún no lo tenéis, dadle una oportunidad a estos versos que esperan la noche pero celebran el día, el amor, la belleza única del instante presente.
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De "El vol de la cendra" ("El vuelo de la ceniza")

Quart

          Les branques dels arbres veuen passar l'aire lleu: fusta mortal i carícia invisible. Els ocells canten per ningú, i a l'horitzó sembla que les muntanyes hi siguin des de sempre, per sempre. Però no és cert.
          No tenen Déu la fusta ni l'horitzó. No té Déu la cendra.



Cuarto

          Las ramas de los árboles ven pasar el aire leve: madera mortal y caricia invisible. Los pájaros cantan para nadie, y en el horizonte parece que las montañas estén ahí desde siempre, para siempre. Pero no es cierto.
          No tienen Dios la madera ni el horizonte. No tiene Dios la ceniza.


Un poema de "Violeta profundo", de Rafael Fombellida.

MOIRA

Cuando la noche calla, callas tú.
Y te inclinas hacia estos versos míos,
versos que vició siempre una leve demencia.
Te agradezco que lo hagas sin buscarles sentido,
sin hurtarles su euforia, su ausencia de razón,
mientras nieva sobre las uralitas.
Hay instantes en ellos que son tuyos
y que a ti pertenecen como a mí.
Hilos que pareciera haber tejido Moira
con sus dedos artríticos, celosos.
Fanal sin parpadeo, se acostumbra tu rostro
al claror irreal de cuanto he escrito,
estameñas o seda, crin o cerdas,
un templo entre las viñas, un gañán orinando.
Ahora lees tú. Los ojos bailan
de un folio a otro con estupor o alivio.
No lo sé agradecer, ni lo sabré jamás.
Caes cargada de sueño y el temporal arrecia.
Coches semienterrados, descolorida luna.
Has tenido
la piedad de callar, esclareciéndome.
Dormitas mientras caen papeles de tu mano.
La nieve, sobre Europa,
ahoga, muy en silencio, una candela.


Del poemario "Violeta profundo" (Ed. Renacimiento, 2012), Rafael Fombellida.

Dos poemas de "La luz y el frío"

El día 15 de marzo presentaremos en el Café Comercial de Madrid mi último poemario, "La luz y el frío" (Ed. Vitruvio). Para ir abriendo boca, dos poemas del libro en absoluta exclusiva mundial.


                   La caricia

Sólo queda aprender cómo sepierde todo, te da tiempo a pensar en el breve intervalo que va de la intuición al roce, de la mano al temblor, de la conciencia de la plenitud a la antigua sospecha, otra vez derramada.

Mujer asomada
No sigas buscando. No hay tras la ventana más lucidez que la del viento moviendo las malas hierbas. Gírate y deja que la noche caiga a tu espalda, como si nada importara, como si sólo tú y yo quedáramos en pie, en mitad de la ecuación de estas paredes milagrosamente erguidas entre las ruinas de un mundo que, cada vez más, se parece a un suspiro, a un batir de alas, a un poema breve que quiere terminarse.


Amplia victoria de los traseros, Jorge M. Molinero

Poesía descarnada, abierta en canal, cruda. Versos comprometidos que vociferan que la poesía ha muerto mientras intentan matar desesperada e inútilmente a cualquier enemigo de la poesía. Poemas descarados, descreídos, deslenguados.      Dejo aquí dos, y no olvidéis preguntar cómo haceros con el libro si os quedáis con ganas de más. Aunque aviso: es del Madrid. Pero en el libro ya notamos que no pretende ser perfecto.


REVISION ANUAL
Madrid
y ya sabía lo que tocaba: hospital de La Paz, pruebas y el sábado, cuando llegaba mi padre, Museo del Prado.
Siempre me llevaba a ver las pinturas negras de Goya.
Yo me aterrorizaba al ver la media sonrisa          de mi viejo ante Saturno devorando
a su hijo.


EXENTA
hoy he soñado que me hacía caso la chica que me volvía loco en el instituto. la misma que me usaba como pañuelo y jugaba conmigo cuando se aburría de esperar a aquellos tíos con moto. su cara estaba borrosa
olvidé el color de sus ojos la largura de sus cabellos y uñas incluso el no…