jueves, 8 de abril de 2010

El juez estrella

Son lobos hambrientos, tienen los dientes afilados, y por fín alguien les concede algo después de varias décadas viviendo como apestados. Es la vieja guardia.

Así, entre peligrosa y patética, ha conseguido lo que buscaba: ya está el juez a punto de ser juzgado. Sin caer en la inocencia de jugar a los buenos y a los malos, y por ende de ver al juez estrella como un salvador de la patria que no conoce el error, hay por lo menos en esta historia algunos puntos, como poco, curiosos.

Los que hace una década aplaudían su valentía al acosar a los GAL y enviar ministros socialistas a la prisión por los desvaríos cometidos, ahora aplauden al verle en la picota. Los que se llenan la boca como máximos garantes de la España unida y de la lucha contra ETA, ahora ponen en peligro la carrera del juez que mayores golpes ha dado a la banda armada. Asociaciones completamente al margen de la constitución y del estado de derecho, consiguen que en los abarrotados juzgados se vaya a sentar como acusado el juez que pretendía decir precisamente eso: que los que estuvieron al margen de la ley (de los derechos universales), aquí o en Chile, deben ser acusados y juzgados.

La historia está entre Shakespeare y un sainete. Pero esto (dicen ) es España. Así que valor y... al toro. ¿No?

5 comentarios:

  1. El problema del señor Garzón persiguiendo el GAL es que lo hizo cuando dejó de ser el número dos a las elecciones del señor X. Quedó frustrada su carrera política y se fue al juzgado a tomarse la revancha. El problema del señor Garzón en su lucha contra ETA es que ha dado muchos bandazos, ahora legalizando a medias ahora persiguiendo a Otegui, ahora embarrancando una investigación sobre el chivatazo a ETA que permitión escapar a los etarras del "impuesto revolucionario". El problema del señor Garzón es que cuando llegó a su juzgado una demanda contra Carrillo por el exterminio de las chekas de Madrid, la desestimó echando mano a la ley de amnistía y que ese asunto estaba prescrito, y ahora alega lo contrario para entrullar a Franco que no sabe si ha muerto o no. El problema del señor Garzón es que ha realizado escuchas ilegales a los abogados del caso gurtel y eso puede poner en peligro gran parte del caso. El problema del señor Garzón es que pide dinero al señor botín en una carta privada para financiar cursos y luego archiva un caso sobre ese banco cuando le llega a sus manos. El problema del señor Garzón es que si acusa de reacción ideológica (las demandas presentadas) a su actuación, está asumiendo que su actuación es ideológica. El problema de algunos con el señor Garzón es que si echamos manos de la hemeroteca, veremos cómo le criticaban los mismos que ahora le defienden. El problema es que el sainete en este país está generalizado y no es exclusiva sólo de algunos.

    Y señor anónimo, escribiendo todo esto, también yo me he acordado de usted.

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  2. Señor Amézaga, bienvenido a este blog.

    El problema no es, como ya apunto en la entrada, si el juez Garzón comete o no comete errores. No he entrado en causas como las del pago de los cursos del Santander porque no era el motivo de mi entrada. Si hubiera querido hacer una apología del juez, de acuerdo. Pero el motivo real, la estupefacción que me decide a escribir sobre el caso es ver qué tipos son los que sientan en el banquillo a un juez que en el ejercicio de su profesión ha cometido, seguro, errores y aciertos. No creo que sea necesario aquí y ahora definir a asociaciones como Manos Limpias ni a los de Libertad e identidad. En todo caso, los nombres son tristemente irónicos. Y también es indudable que una suspensión al juez pondría en peligro algunas causas importantes abiertas contra el entorno de ETA. Eso, por mucho que se llenen la boca diciendo lo contrario, no importa mucho a esos preocupadísimos líderes de la lucha por la unidad nacional. Saben que necesitan esa lucha para sobrevivir, para tener una razón de ser.

    No me quiero extender más. Sólo repetir que el hecho de ver quién consigue llevar a los tribunales y por qué razones al juez, me causa estupor y tristeza. Si usted lo ve como una prueba del buen funcionamiento del estado de derecho, mejor para usted. Ya le digo que este caso no va sobre pagos extraños y causas sobreseídas y relacionadas. Va sobre unos tipos con las Manos tan Limpias que no quieren que se las ensucien.

    Y bueno, sobre su último párrafo, señor Amézaga, no sé a qué viene lo de llamarme (si es que es a mí)señor anónimo. Creo que siempre he firmado mis comentarios en los demás blogs con mi nombre al final cuando no tenía cuenta blogera. Y acuérdese de mí cuando quiera, vamos.

    Un saludo.

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  3. El anónimo soy yo: PALOMA GUTIÉRRES ANDRÉS. No tengo blog, por eso escribo como anónimo. Por eso y sencillamente porque quiero.
    Está muy bien todos los datos que ha vomitado en este blog, señor Amézaga. ¿Siempre los coloca sobre una cuadrícula o hace silogismos con ellos? ¿Ha probado alguna vez cambiar de perspectiva?
    Es halagador y excitante saber que escribiendo todo eso piensa usted en mí, señor Amézaga. Gracias.

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  4. Lo del anónimo queda aclarado. Fue esa persona la que me puso el enlace a su blog, lo cual es de agradecer porque he descubierto este su sitio, que seguiré con mucho gusto.

    Respecto al tema, y sin querer polemizar más de lo debido, no es Manos Limpias quien sienta al señor Garzón en el banquillo, sino el tribunal supremo al ver en la demanda motivo de investigación.

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  5. Ya comenté en las intenciones de este blog que pretendía que esto fuera algo parecido a una sobremesa entre amigos. No siempre, entre los cafés y las copas, estamos de acuerdo en todo, afortunadamente.

    Señor Amézaga, estaré encantado de verle por aquí. Y sin querer polemizar más, no hay un fiscal que actúe de oficio. El TS tampoco, evidentemente, no puede. Así que acepta la demanda que interponen unos señores en particular. Sin ella, el TS no hubiera podido juzgar a nadie, claro.

    Paloma; un beso.

    Un abrazo a todos.

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