lunes, 13 de mayo de 2013

Un poema de "Violeta profundo", de Rafael Fombellida.


MOIRA


Cuando la noche calla, callas tú.
Y te inclinas hacia estos versos míos,
versos que vició siempre una leve demencia.
Te agradezco que lo hagas sin buscarles sentido,
sin hurtarles su euforia, su ausencia de razón,
mientras nieva sobre las uralitas.
Hay instantes en ellos que son tuyos
y que a ti pertenecen como a mí.
Hilos que pareciera haber tejido Moira
con sus dedos artríticos, celosos.
Fanal sin parpadeo, se acostumbra tu rostro
al claror irreal de cuanto he escrito,
estameñas o seda, crin o cerdas,
un templo entre las viñas, un gañán orinando.
Ahora lees tú. Los ojos bailan
de un folio a otro con estupor o alivio.
No lo sé agradecer, ni lo sabré jamás.
Caes cargada de sueño y el temporal arrecia.
Coches semienterrados, descolorida luna.
Has tenido
la piedad de callar, esclareciéndome.
Dormitas mientras caen papeles de tu mano.
La nieve, sobre Europa,
ahoga, muy en silencio, una candela.


Del poemario "Violeta profundo" (Ed. Renacimiento, 2012), Rafael Fombellida.

jueves, 21 de febrero de 2013

Dos poemas de "La luz y el frío"


El día 15 de marzo presentaremos en el Café Comercial de Madrid mi último poemario, "La luz y el frío" (Ed. Vitruvio). Para ir abriendo boca, dos poemas del libro en absoluta exclusiva mundial.


                   La caricia


                   Sólo queda aprender cómo se  pierde todo,
                   te da tiempo a pensar en el breve intervalo
                   que va de la intuición al roce,
                   de la mano al temblor,
                   de la conciencia de la plenitud
                   a la antigua sospecha,
                   otra vez derramada.

 
 

                   Mujer asomada

 
                   No sigas buscando. No hay tras la ventana más lucidez que la del viento moviendo las malas hierbas. Gírate y deja que la noche caiga a tu espalda, como si nada importara, como si sólo tú y yo quedáramos en pie, en mitad de la ecuación de estas paredes milagrosamente erguidas entre las ruinas de un mundo que, cada vez más, se parece a un suspiro, a un batir de alas, a un poema breve que quiere terminarse.